#LuchandoLibrePresenta: Villano III

Villano III fue el último gran ídolo de extracción popular en la Lucha Libre, pues si bien figuras y estrellas no han dejado de surgir ni dejarán de encumbrarse, Arturo Díaz Mendoza es puntal de la última generación luchística que creció, maduró y se encumbró sin nada más que su trabajo en el ring y el reconocimiento de la prensa escrita, con resultados tales que hasta sus últimos encuentros le permitió ser de esos titanes que congregaban un público dispuesto a pagar un boleto tan solo por verle luchar.

Villano III pasó por todas las pruebas que la vida y la Lucha Libre le impusieron, siempre con gran dignidad ante la derrota y la mayor humildad en la victoria, con esa nobleza que caracteriza a los grandes pues sin importar a quien, siempre se mostró solidario y dispuesto a brindar su trabajo en beneficio de aquellos que lo necesitaran, siempre convencido de que todo se lo debía a su público, a la afición que paga un boleto, a sus compañeros, familia pero, sobre todas las cosas, a la Lucha Libre.

Villano III debutó en la Arena Neza un 29 de Enero de 1970 bajo el nombre de Ray Rosas, cubriendo la ausencia de uno de los gladiadores programados, aún sin estar listo tuvo un bautizo de fuego pues, si bien desde la niñez mostró grandes aptitudes y habilidades, a los 17 años estaba aún muy lejos de convertirse en un profesional al nivel de exigencia que su padre, Ray Mendoza, y sus hermanos, los Villanos I y II, demandaban, toda vez que la condición para dedicarse a la Lucha Libre era la de entregar un título profesional, así que el futuro Rey Arturo se hizo de un título en la Escuela Superior de Educación Física mientras alternaba con sus entrenamientos y hacía sus pininos con los nombres de Pulpo Blanco, Mancha Roja, Búfalo Salvaje y Rokambole.

Villano III finalmente se hace merecedor a la identidad y legado profesional de los hijos de Ray Mendoza en Enero de 1973 cuando, finalmente y tras cubrir los requísitos exigidos en casa, se presenta en la Arena Naucalpan para iniciar un camino que no fue fácil pero que, para alguien con sus habilidades era la única forma de probar al mundo que nadie le regaló nada y si era parte de la Casa Imperial, era porque su nivel de entrega siempre estaría más allá de la expectativa del público.

Máscaras, cabelleras, el campeonato mundial Welter de la UWA derrotando a Huracán Ramírez y rivales siempre dispuestos a hacer algo para frenar a un rudo natural fueron el camino que forjó a este gladiador que, gracias a los años dedicados a la lucha olímpica y al entrenamiento profesional, lo dotaban de recursos necesarios para destacarse en una época en la que, en la Lucha Libre, hasta el más chimuelo mascaba fierro.

Villano III se hizo estrella de la UWA y Lucha Libre Internacional en una época en la que, para ser parte de esta empresa, había que estar en la disposición de dejar todo en el ring con tal de ganarse al público y un lugar en las carteleras, por lo que la preparación física era algo más que básico para salir adelante de las inevitables lesiones y aguerridas batallas que, regularmente, terminaban con alguien apaleado o ensangrentado.

Villano III era un rudo natural, pero su carisma y calidad le ganaron la simpatía del público, mismo que se le entregó cuando ganara el campeonato mundial Semi Completo de la UWA, cinturón que anteriormente Ray Mendoza llevara a su casa.

Villano III se hizo aún más rudo enfrentando a otros rudos y ganándoles, de forma tal que no tuvo mayor opción que la de abrazar la idolatría en el bando de los técnicos.

Era la década de los 80 y la mejor Lucha Libre del Mundo la tenía México, en específico con los gladiadores de El Toreo de 4 Caminos, un elenco donde todos eran estrellas y el que menos era figura, reputación que se ganaba primero en las arenas chicas y, cuando se tenía cierto prestigio, debía enfrentar a lo mejor de su peso y categoría antes de anunciarse como alguien de tal nivel.

Todos eran estrellas y Villano III era de las más brillantes, por lo que con el campeonato mundial Semi Completo de la entonces WWF, hoy WWE, en su cintura, dio tremendas batallas ante quien le demostrara ser capaz de tener la oportunidad de enfrentarlo en mano a mano, situación que derivó en épicas rivalidades con los más grandes de México y el Mundo, incluídos Tiger Mask I, Fishman, Sangre Chicana, Anibal, el Faraón o su más grande socio y rival, el Perro Aguayo.

Tras rapar a El Signo y a El Texano, y consolidar su lugar estelar, el rival que se convirtió en su mayor sinodal fue el Perro Aguayo, con quien tuvo enfrentamientos campeoniles que derivaron en algo más grande, sangrientas batallas que tuvieron su clímax hace 35 años en el Toreo de 4 Caminos.

Villano III contra el Perro Aguayo fue un gran éxito y conseguir boletos no fue sencillo, toda vez que la afición se congregó en grandes multitudes haciendo el lleno total en la Plaza justo el mismo día en que las localidades salieron a la venta, apenas unas horas antes de iniciar la función, una a la que asistimos en familia y tuvimos que presenciar desde el primer tendido, lejos y apenas arriba del acostumbrado pasillo de salida donde disfrutaba ver pasar a esos grandes.

Villano III contra el Perro Aguayo fue una tremenda carnicería, una batalla como nunca antes había presenciado, aguerrida, desgastante, algo impresionante que, si bien tuvo un polémico final dado el grado de exaltación de todos los involucrados, terminaba con el can ofrendando su cabellera a uno de sus más grandes rivales en reconocimiento a su superioridad para salir del cuadrilátero de forma calmada, con su pequeño hijo en brazos, mientras que al centro del encordado, la Pantera Rosa, el ídolo de las multitudes recibía el reconocimiento y aplauso de los miles de aficionados presentes, en una de las escenas más icónicas y emblemáticas de una época gloriosa.

Villano III fue un grande en México y Japón, noble como corresponde a los integrantes de la Casa Imperial, con rivales que nunca le faltaron en el Toreo, la Arena México o a donde fuera, situación que le valió cobrar trofeos como la máscara de Flama Roja en Ciudad Juárez, o la de Rambo, a mi gusto su más peligroso rival durante toda su carrera, en el mismo Toreo.

Con la llegada de los 90 y la lucha libre televisada desde la Arena México en horario familiar, sumado al relevo generacional de la afición luchística, vimos las últimas glorias de el Toreo de 4 Caminos, con un Villano III forjando a un tal Pegasus Kid, férreo gladiador que con el tiempo se convertiría en una gran figura y obscura leyenda de los encordados mundiales al destacarse con su nombre real, Chris Benoit.

Cerró el Toreo y con ello los Villanos se convirtieron en nómadas que, dónde se pararan, hacían valer su categoría, ya fuera una arena pequeña, la México, alguna plaza de AAA o los rings de la WWF o la WCW, más el negocio había cambiado y eran tiempos de adaptación, no solo para los gladiadores sino para la afición y las propias empresas que debieron superar una crisis generada por la resaca del boom televisivo.

Como todo un grande, el Villano III llegó a la Arena México luego de una gira exitosa por Japón, y un paso relativamente exitoso por AAA y Promo Azteca, haciendo una gran campaña que le valió disputar el lugar de máximo ídolo con Atlantis, encumbrando en el camino a unos jóvenes Shocker y Mr. Niebla,  o ganando, en Tijuana,  la Máscara de Súper Astro.

Villano III siempre me pareció un luchador de mayor nivel y categoría que Atlantis y, al momento de su enfrentamiento, los blasones así lo indicaban, más la diferencia de 9 años de edad y el desgaste de 13 años más de carrera enfrentando siempre a los mejores le cobraron factura a nuestro ídolo y la noche del 17 de Marzo del 2000, luego de 30 años de carrera y cerca de 27 defendiendo la incógnita, conocimos a Arturo Díaz Mendoza, el Rey Arturo, un gladiador que esa misma noche prometió salir a luchar con el corazón en la mano, promesa que cumplió hasta el final de sus días.

Cosechó aún más triunfos, reconocimientos y tan solo una derrota más en lucha de apuesta ante L.A. P.A.R.K. pero el Villano III, la pantera rosa, aún cuando perdió facultades, nunca perdió la categoría, de manera tal que, como dato curioso, rapó a todos los Brazos, el de Oro, el de Plata, el de Platino y al Súper Brazo, toda la plana mayor de los Alvarado, salvo a El Brazo.

Villano III se retiró, finalmente, en 2015, en compañía de sus hermanos enfrentando a los Psycho Circus en lo que fue más una lucha homenaje de exhibición que un encuentro como tal, luego de más de 4 décadas dedicadas a la Lucha Libre, con campeonatos y centenares de máscaras y cabelleras en su vitrina de trofeos.

Poco a poco, el Villano III desapareció de la vida pública, al grado de que ya nunca más volví a coincidir con él en el mini súper, el mercado o cenando en algún lugar del barrio.

Las noticias de su estado de salud eran lo poco que sabíamos de él, siempre pendientes de nuestro ídolo hasta que hoy, 21 de Agosto de 2018, justamente 35 años después de que lo viéramos cobrar su más grande trofeo, recibimos la noticia de su fallecimiento, a consecuencia de un infarto cerebral.

Gracias, Villano III, por la entrega, las atenciones, las grandes batallas, la nobleza, el apoyo, la confianza pero, por encima de todo, enseñarnos el camino a la gloria.

Arturo Díaz Mendoza, Descanse en Paz.

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