Cuando desperto, @CristianCastro seguia alli

Desde niño uno de mis principales pasatiempos ha sido la música, creo que el primer aparato electrónico que aprendí a manipular sin ayuda ni observación de un adulto fue el tocadiscos que se encontraba al centro de la sala, exactamente de cara al televisor, del cual ignoraba su existencia hasta mediodía, horario a partir del cual y hasta las 6 de la tarde podía encontrar algo en que entretenerme si no estaba jugando.

Poco antes de las 8 de la mañana iniciaba mi ritual de sacar discos de los gabinetes y explorar sus portadas, seleccionando los que a partir de ese primer análisis me parecian atractivos, por lo que una vez apartadas las novedades del día, las acomodaba junto a mis favoritos y procedía a tocarlas una por una en el tocadiscos, dejando de lado todo aquello que me sonara a que le pudiese gustar a alguno de los integrantes mayores en la familia.

¿Habrá durado un año ese ritual diario que se interrumpia con la presencia de mis hermanas a su regreso de la escuela?, no lo sé, pero esto cambió de tajo poco despues de cumplir 3 años con la llegada de mi hermana menor, aquella presencia que cambió muchas cosas en mi perspectiva del mundo y la cual de vez en cuando extraño.

Poco antes de mi tercer cumpleaños, en algún momento, mi madre empezó a pasar más tiempo en casa, dejando de asistir a su trabajo, yo no sabía o pretendía ignorar su situación de embarazo, y asi, de repente salía con ella, y a veces ella se sentaba a observar mi ritual, al cual contribuyó con algunos discos que me obsequió, entre ellos, un sencillo de acetato que en su portada tenía a Verónica Castro y su primogénito.

Este material fue más que apreciado por tratarse de un detalle de mi madre y por ser, oficialmente, el primer disco de mi propiedad, por lo que, de vez en cuando lo tocaba cuando mi madre se ausentaba de casa para atender asuntos relacionados con el cada vez más próximo nacimiento “del bebé”.

Asi las cosas, la mañana de un 20 de Julio llegó mi padre a casa y me dijo “¡Ya nació el bebé!”, lo recuerdo porque esa mañana era el único ente despierto en el inmueble y esperaba a que alguien diera señales de vida evitando asi importunar su sueño y la posible llamada de atención que mis actos pudiesen desencadenar, ya que en algún momento previo ya lo había hecho con KISS a todo volúmen y eso no les había agradado mucho.

Asi las cosas, de entre los muchos recuerdos que llevo en la memoria, está la imágen de ese, mi primer disco…

[youtube:https://www.youtube.com/watch?v=P8d42fA7cQ4%5D

Más de una década después, ya en la preparatoria, como buen adolescente aburrido, acostumbraba desvelarme, ya fuera continuando mis exploraciones sonoras sobre un gusto más o menos definido, añadiendo el dial de la radio como herramienta de búsqueda aleatoria, o viendo algo en la televisión, y en aquella época, se celebraba una edición más del Festival Acapulco.

En general, poco de lo que se ofertaba en cuestión musical me interesaba, pero siendo adolescente, no podía desaprovechar la ocasión de mirar muchachas en bikini y, de pasada, tener algún tema de conversación para explotar con las chicas de la escuela, asi que la presentación de Cristian Castro no escapó a mi exámen, con tal de tener argumentos con los cuales iniciar algun debate que animara los ratos libres entre clase.

Entonces, a la tarde siguiente, en la escuela, una vez llegado el momento en que las niñas se desvivian por el galán de moda de aquella temporada, desviviendose en halagos y alabando su “interpretación”, además de su atuendo, el cual consistió en traje, corbata y ¡bufanda!.

Risas, bromas, que se interrumpieron con la entrada del maestro a quien correspondía dar clase, cerrando el debate mi compañera Ericka, quien aseguraba que le parecía “muy buen rock” finalizando la discusión con un “¿A poco no el solo de guitarra está chido?”.

[youtube:https://www.youtube.com/watch?v=OLspAR8GXB8%5D

Alrededor de otra década había transcurrido, y me encontraba trabajando para cierta empresa de orígen francés, teniendo la ciudad de Tampico como base para trasladarme por el territorio asignado, el cual comprendía, además de Tamaulipas, los estados de Veracruz, San Luis Potosí y recurrentes viajes al DF.

Aquella temporada fue bastante dificíl, no tanto por estar fuera de casa o los viajes que comprendían una semana trasladandome entre distintas poblaciones para supervisar flotillas de transporte y el estado de sus llantas, sino por el detalle de que no había mucho rock que escuchar.

Durante los traslados, conversaba con mi compañero de viaje y mentor, por lo que no hacía falta tanto la música al ir descubriendo los distintos atractivos de cada región y compartir experiencias de la labor de venta o preparar los detalles antes de llegar con el cliente, sino que en la soledad de mi cuarto de hotel faltaba una catársis que MTV no satisfacía, por lo que una vez establecida mi base, al primer Sábado me di a la tarea de buscar un lugar donde pudiera escuchar Rock.

Salí del hotel y al abordar el taxi, el chofer inquirió respecto a mi destino, por lo que le pedí que me llevara a un lugar donde tocaran Rock, recibiendo como respuesta un “Uy joven, el único lugar de ese tipo que hay en Tampico está en remodelación”, por lo que entonces le pedi que me llevara a un lugar con música viva, siendo el destino un lugar llamado La Fé, al cual ni siquiera entré, toda vez que mi atuendo de defeño contrastaba demasiado con el de los asiduos a este lugar.

Abordé otro taxi y decidí regresar al hotel, resignandome a que quizá sería mejor ir a alguna disco y esperar que los Dioses del Rock se apiadaran de quien esto narra, pero un par de semáforos antes de llegar, vi una manta que anunciaba Música en vivo de los 80’s y 90’s por un cóver de $80.00 y bebidas que iban bajando de precio conforme transcurría la noche, iniciando en $5.00 y bajando hasta llegar a $1.00, por lo que a la fecha creo que mejor oferta no habría de encontrar.

Pedí al conductor que me dejara en ese sitio y me aventuré a su interior, buscando un lugar que me permitiera mezclarme entre la multitud y tener de frente el escenario, asi que una vez instalado se acercó el mesero para tomar mi orden, y opté por aventurarme con una cerveza, ya que una bebida preparada de $5.00 no me parecía muy confiable en mi condición de fuereño.

Regresó el mesero con mi bebida, la cual destapó, aseverando que no era de ahí, lo cual respondí afirmativamente, preguntandole que tal era el ambiente del lugar, respondiendome que tranquilo, la gente iba, se prendía y era muy sociable, sobretodo las muchachas. Con ese norte, me sentí cómodo, y al llegar mi segunda cerveza de la noche le pregunté al mesero si la banda tocaba rock, y al decir que si, le pregunté “¿Qué tan rockero está el asunto?”…

“¿Rockero?, ira Loco, si se pone rockero, te tocan Metallica, Guns and Roses, pero la neta, la banda se prende cañón cuando tocan las del Intocable”.

Ya estaba ahí y no había más que disfrutar la velada y desestresarme de la semana en el trabajo, por lo que las canciones fueron fluyendo hasta llegar a una que no conocía y que se convirtió en mi favorita durante mis visitas a ese lugar, llamado Liquid.

Pasó el tiempo y finalizó mi estadía en Tampico casi a la par de mi empleo, no me agradó ese trabajo, en el cual aprendí bastante de mi, de la vida y lo que que era más adecuado para mi futuro, principalmente no me sentí satisfecho realizando labores que considero más adecuadas para un Ingeniero Mecánico, por lo que al siguiente fin de semana, me reuní con mis amigos para ir de fiesta y celebrar mi regreso junto con la partida de uno de ellos.

Asi las cosas, pregunté por aquella canción que tanto me había gustado, tarareando la tonada y cantando la letra del coro, que decía “Ya no quiero de ti nada, vete mucho a la chingada, vete y busca quien te quiera, quien te trate a su manera.” Nadie la conocía, hasta que la hermana de uno de ellos despejó mis dudas: La canción se llama Es Mejor Así y la canta Cristan.

¡Puuuuum!.

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Una docena de años despues, el debate en distintos foros dedicados al mundo de la música transcurría alrededor de la firme intención de Cristian Castro de explotar su vena metalera, un gusto del cual estaba más que al tanto desde varios años antes, pues en ciertos círculos es bien sabido que este individuo, además del gusto, tiene una increíble colección de discos del género.

Llegaba el domingo de Vive Latino y en el Escenario Momentos Indio se presentaba A Band of Bitches palomeando primeramente con El Mastuerzo, para dejar paso a una sorpresa de la cual estabamos más que al tanto y el interés era conocer la respuesta del público a la presencia de Lügh Draculea junto con El Vampiro para tocar junto con los regiomontanos.

Asi las cosas, una vez sondeando y bromeando con los músicos que estaban entre la concurrencia, llegaba el momento de medir el recibimiento del público, que hasta finalizada la presentación atinó a gritarle a Cristian Castro, sin groserías ni ofensas, simplemente pedían canciones, desde el Gallito Féliz hasta Azúl o alguna otra que no conozco.

[youtube:https://www.youtube.com/watch?v=3dJf2aU2onM%5D

Cristian Castro siempre estuvo alli, sigue y la noche de este 15 de Mayo tendrá su prueba de fuego ante la crítica y medios especializados, pues su público, bien o mal, vista como vista, seguramente estará presente, tal como sucedió en Vive Latino.

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