La Esfinge: Cristian como rockero alternativo

Controvertido desde diversos aspectos, el anuncio de Cristian Castro formando una banda, grabando un disco y dejando de lado la bálada pop, sus canciones románticas y el bolero, no fue algo que dejara una agradable sensación en la mente de muchos, más aún en aquellos que viven de vender la transgresión a la privacidad de los demás como quien vende chicles en el transporte público.

Quizá por ello es que Cristian Castro ha decidido hacerse llamar Lügh Draculea en este proyecto llamado La Esfinge, del cual espera sea la oportunidad que siempre quiso y no se atrevió a darse por, en sus propias palabras, falta de músicos, pues un solo miembro no hace una banda.

El Plaza Condesa fue el recinto elegido para que La Esfinge se presentara por primera vez ante un público fiel aunque no numeroso, pero que mantiene al cantante en su gusto y que sin importar el nombre, atuendo o género que interprete se mantiene a su lado.

Musicalmente, La Esfinge tiende a ejecutar Metal de un estilo progresivo, aunque para sonar como desean, primero deben asegurarse de ensayar y tocar como relojito para luego buscar un buen ingeniero de sonido y el sistema de audio adecuado, además de que las canciones que mejor suenan y que más adecuadas estan para el timbre de voz de Cristian son las de estilo glam.

La diferencia entre Lügh Draculea y Cristian Castro radica básicamente en el atuendo, que si bien tiene una buena idea de lo que puede manifestarse mediante el vestuario, queda perdido entre la imágen de Caballero del Zodíaco, aunque la cresta bien puede significar la evolución del Gallito Féliz.

El manejo de la guitarra parece más una justificante para que Cristian no se mueva en el escenario, tal como lo hace en sus presentaciones regulares donde el manejo del escenario lo realiza de una manera un tanto acartonada, sin moverse más allá de unos pasos para lo más elemental.

A riesgo de parecer reiterativos, el vestuario es un detalle más que contrastante, toda vez que los integrantes de La Esfinge visten de chile, mole y pozole, detalle que quizá sea reflejo de la falta de conjunción que reflejan sobre el escenario, lo cual debe mejorar conforme avancen y tengan más presentaciones, pues en general dio la impresión de tratarse de un ensayo con público que de un concierto de rock “alternativo”.

El show en general fue bueno a secas, más entretenido que el de algunas bandas con gente que lleva toda la vida buscando la perfección sin comunicar ideas, sentimientos o transmitir la más mínima emoción al público.

Sobrando salen los agradecimientos a la disquera, toda vez que hemos visto artistas independientes con mayores recursos para montar un buen espectáculo sin tener una trasnacional con una nómina de ejecutivos y creativos detrás, algo de lo cual Amandititita debería platicar a Cristian, más allá de hacer presencia y apoyarlo entre el público.

Un inicio un tanto accidentado para La Esfinge, a quienes hay que reconocer su valiente esfuerzo y recordar que el Rock es, más allá de quienes se atreven, de los necios que hacen todo por mantenerse en esto.

La Esfinge presentando El Cantar de la Muerte en El Plaza Condesa…

[youtube:https://www.youtube.com/watch?v=vmXnnr7Wi1Q%5D

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