El Sindrome de Santa Lucia: Mal habitual entre los internautas

Santa Lucía es uno de esos clásicos del Rock en Español, original de Roque Narvajas y que en el año de 1980 fuese editada para la posteridad en lo que sería la versión que la fijaría en la memoria colectiva de la nación hispanohablante cuando Miguel Ríos, casi obligado y muy a regañadientes, la incluyera en su noveno álbum de estudio, Rocanrol Bumerang.

Santa Lucía describe un pasaje romántico en el cual, quien entona la canción describe una relación inexistente o, en un término más adecuado a estos tiempos, virtual.

Esa relación virtual o inexistente se da gracias a lo que en aquellos años se conocía como el teléfono descompuesto o “número equivocado”, en el cual llamabas a alguien o recibías la llamada de una persona desconocida con la que, por azares del destino platicabas y entrabas en confianza para repetir ese ritual a determinada hora del día en la que se confesaban sus más profundos anhelos y fantasías, tal como sucede ahora con los chats y apps derivadas.

Cuando el Síndrome de Santa Lucía ataca, alguien en la relación, si no es que los dos, padecen de una tremenda soledad por no decir depresión derivada de la insatisfacción personal que implica el ser lo que hoy conocemos como un forever alone, o víctima del bullying tipo “todos tienen tortita menos yo” de la Botellita de Jerez.

Quizá esta necesidad de buscar pareja en donde sabemos que no la vamos a encontrar radica en asuntos que no hemos solucionado con nosotros mismos y que principalmente tienen que ver con nuestra autoestima o, como nos vemos en relación a los demás y la importancia que le damos a lo que hacemos en comparación con aquello que queremos y deseamos, partiendo de que no estamos plenamente cómodos con nosotros mismos.

Es decir, imagine usted que es un cohete que tiene como objetivo llegar a la luna y tocar su superficie, pero cuyo posicionamiento no es el adecuado, además de otros factores que no tiene caso enumerar. En el mejor de los casos, podría acercarse a su objetivo, pero la posibilidad de terminar perdido en el espacio es mucho más que seguro.

Así las cosas, quizá antes de aventurarse en una relación de este tipo, quizá debería preguntarse porque una persona no le permitiría conocer ni un detalle de si, y no porque necesariamente se trate de un loco de esos que anda suelto (y los hay), sino porque a veces hay cosas que la gente dice pero no expresa, por ejemplo, las damas quieren un caballero, pero cuando el príncipe de sus sueños resulta ser no un sapo sino una persona poco agraciada físicamente, huirán.

Si algo es cierto, es que nada va a suceder si usted no se anima a tener una cita, mínimo al parque.

La vida está allá afuera y lo mejor siempre será salir, conocer, ampliar su círculo social, enriquecer su capital humano y, cualquier día, sin avisar, de menos tendrá una aventurilla sentimental que le encaminará a conocerse, encontrarse y entonces encontrar a quien verdaderamente será objeto de su afecto.

Anuncios

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s