Paola: Nadando en Mar Abierto

Paola Allegría es una persona importantísima en el mundo de El Santo del Rock, toda vez que ella fue la primer productora de Luchando Libre, el serial que el Kiss dedicara a la Lucha Libre, y de quien aprendió y sigue aprendiendo bastantes cosas.

Luego de 6 años, es motivo de orgullo encontrarla tras mucho tiempo sin verla y descubrir que en este tiempo ha dedicado su vida al crecimiento personal, combinando no sólo cuestiones académicas y de trabajo sino tambien en la práctica de diversas disciplinas deportivas, incluída la Lucha Libre y que la han transformado en este ser que nos comparte el siguiente relato:

Hace exactamente un año supe que existía una competencia de nado en mar abierto, me pareció una idea muy atractiva y sobre todo un gran reto, desde hace 365 días me preparaba para el momento, cada fin de semana estuve ahí en la alberca entrenándome para ese día tan especial, el último mes mejoré mis tiempos de .5km en 14 minutos a tan sólo 9.

Sabía que estaba lista y tenía la seguridad de que la preparación había sido suficiente, a cuántas fiestas había dejado de ir cada fin de semana para estar en la alberca con toda la energía para entrenar, cuántasreuniones, comidas, desayunos y momentos me había “perdido” por ser disciplinada.

La emoción y el reto de estar ahí valía todo la pena, 1 año esperando y por fin llegó la semana, todo se complicaba para ir, pero como siempre el Universo actuó a mi favor y me mandó ángeles para que sucediera el viaje.

En el camino se paró el coche y tenía tiempo límite para llegar a recoger mis chips, tenía la esperanza de llegar a nadar un rato al mar y familiarizarme más, no se pudo pero conseguí inscribirme.

Desde la levantada 5:30 de la mañana para estar en playa 6:30 era un reto, al fin la emoción no me dejó dormir del todo y estuve lista ahí en Caleta donde vi a muchas personas de todas partes de México esperando con alegría el inicio. Hombres, mujeres adolescentes y personas en silla deruedas.

Como el mundo es muy chiquito terminé encontrándome con dos compañeros de la alberca quienes me contaron que fui la única mujer de todo el deportivo en hacer la prueba de 5 kilometros lo cual me llenó de orgullo,también me aclararon cuál sería el punto de llegada y me di cuenta que era más largo de lo que yo pensaba aunque esa plática me sirvió para olvidarme de los nervios por algunos momentos, ya no podía echarme para atrás, el reto era conmigo y tenía que vencerme, no dejaría que el miedo me opacara y sabía que tenía la preparación física necesaria.

De repente se escuchó el disparo de salida para personas concapacidades diferentes, después hombres y al último mujeres, al escribir estas líneas y recordar ese momento de arranque se me agita el corazón y esa emoción indescriptible regresa a mí.

Un clavado y empecé a nadar, con muchas mujeres a mi alrededor enfocadas y con las mismas ganas de llegar a la meta, sin pensarlo continué, al principió recibí varias patadas y brazadas pues todas salimos conla energía a tope.

Calculo que habrán pasado 40 minutos  cuando por fin logré rodear ese cerro que me impedía ver la costera y que era el primer obstáculo a vencer, al llegar a ese punto me dije a mi misma que eso estaba súper fácil, que ya había logrado lamitad y que sólo debía seguir nadando de frente.

Para ese momento ya nos habíamos dispersado pero aún había personas a mi alrededor, decían que no había aguamalas pero yo sentí que me picaron más de 15, en la cara, en los brazos, en las piernas; y como siempre mi mente empezó a sabotearme, salieron a relucir las lesiones viejas que tenía enlos tobillos y “casualmente” empezaron a incomodarme, no dejé que eso se convirtiera en problema pues recordé que siempre las ignoraba.

Seguí, seguí y seguí, estaba disfrutándolo tanto que pensé podría nadar más de 5 kilómetros, aquella vista era simplemente espectacular,sabía que era un desafío para valientes pues el mar genera mucho respeto siquiera para aquellos que se acercan a la orilla y corren al ver venir una pequeña ola.

Estaba tan contenta que pasó por mi mente una pregunta ¿qué pasaría si yo muriera en este momento? (tal vez un paro cardiaco) pensé que sería una manera de morir muy feliz, haciendo exactamente lo que más megustaba, en comunión con la naturaleza. También supuse que si eso pasara todo mundo creería que habría sido una muerte terrible y me preocupé porque me hubiera gustado hacerles saber que sería mi manera más feliz de dejar de estar en esta tierra, por supuesto no ahogada, sólo que si la chispa de la vida terminara en ese momento en un instante, sin sentir dolor en medio del océano, sería la muerte más maravillosa.

Estaba entre todos esos pensamientos cuando el traje de baño empezó a incomodarme, las costuras de los costados me rozaban a cada brazada y volví a pensar que ese no sería un obstáculo grave y no por eso desistiría.

De repente me di cuenta que ya no había nadie a mi alrededor, ni siquiera se veían a lo lejos cabecitas blancas o anaranjadas con la gorra alusiva del evento, y recordé esas palabras que me dijo un profesor “cuando estés en el mar por ningún motivo te desesperes”.

Al sentirme y verme vulnerable ahí en medio del mar empezó a entrarme el miedo, sentir que no sabes hacia dónde vas es una sensación terrible, sentía ansiedad de detenerme porque sabía que el pensar las cosas me podría asustar más.  Cambiaba de crawl a pecho para distraerme y ver si avanzaba más hacia la costera.

Empecé a desesperarme más y por mi mente sólo pasaba “ tú puedes Paola, tú puedes, si Dios contigo nada contra ti, eres parte de un universo donde tú creaste esta realidad desde hace tiempo y por fin estás logrando tu sueño, no te dejes vencer, no es momento de tener dudas, tienes toda la capacidad”

Decidí detenerme… SENTÍ QUE EL MUNDO SE PARÓ POR UN MOMENTO … escuché un silencio tranquilizador y una paz interior que me decía “lo vas a lograr” aquella vista es hasta el momento, una de las imágenes más espectaculares y al mismo tiempo, más aterradoras que he contemplado.

Yo en medio del mar, volteando hacia atrás contenta de todo lo que había logrado, pero al mismo tiempo asustada, esa vista donde sólo se ve el mar como si no tuviera fin y parece que se une con el cielo, nada en medio:sólo cielo y mar, bellísimo paisaje, me sentí chiquitita ante un universo de tamaño inimaginable.

Ese momento sirvió para ver hacia dónde debía continuar y darme cuenta que en la vida a veces es importante detenerse para fijar un camino a seguir y no avanzar sin sentido, esforzándote sin tener un fin claro en mente. Continué y volví a preocuparme por no ver a nadie a mi alrededor, no era una buena señal, pero sentí seguridad de no estar siguiendo a alguien perdido igual que yo.

Tenía como referencia un gran buque militar que estaba a un costado mío y sentía que nadaba y nadaba y no podía pasarlo, la desesperación me volvió a invadir y me pregunté ¿Cuántas veces en tu vida has querido seguir avanzando sin un rumbo definido, cuántas veces  haces las cosas por desesperación sin pensar? Fueron grandes enfrentamientos conmigo misma ahí en medio de la nada.

Por fin una lancha se me acercó, el hombre que iba en ella me dijo que ya me había abierto mucho en el camino y que me subiera, me negué rotundamente pues yo quería seguir y llegar como me lo propuse, nadando, así que sólo le pedí que me indicara cuál era el camino correcto, él me miró y señaló hacia dónde debía ir, cuando el se retiró me dije“ ahora sí no tienes pretexto, enfócate a la meta y vas a llegar”

Empecé a tranquilizarme y volver a disfrutar el momento, el agua salada ya me había calado, hasta el punto de darme asco y ganas de vomitar,  pero me las aguanté.

Seguí nadando y aunque sentía que no avanzaba mucho sabía que iba en la dirección correcta y que invariablemente llegaría, hasta que porfin alcancé a ver la arena de la playa, ¡Wow! Qué emoción sentí y empecé a nadar con mayor velocidad, estaba muy cerca de la meta, mientras más me acercaba empecé a escuchar que por el micrófono una voz masculina decía, “otra competidora más está llegando” me inundó la alegría, ya podía tocar con los pies la arena, alguien me extendió una mano y corrí a la meta!

¡ Por fin ¡ ¡LO LOGRÉ! Qué enorme sensación de alegría me invadió, corrieron algunas lágrimas por mis mejillas que tenían un tono rosado en exceso debido al esfuerzo físico, por fin había concluido mi reto, MI RETO PERSONAL DE NADAR 5 KILÓMETROS EN MAR ABIERTO. Desde que supe de la competencia sabía que no sería el primer lugar pero que el más grande desafío era vencerme a mí misma, mis miedos y limitaciones mentales que a veces me frenan de lograr mis sueños.

Pero el momento que culminó esa mañana fue la premiación de personas con discapacidad y débiles visuales, entendí la grandeza de un sueño yque no hay limitaciones de ningún tipo más que las que tú te creas en tu mente.

Me retiré con lágrimas en los ojos después de ver a esas personas maravillosas recibir su reconocimiento más que merecido, yo tenía la boca hinchada, la espalda y piernas quemadas, la boca escaldada de tanta sal, costras debajo de los brazos por las costuras que me habían raspado,  dolorde cabeza y mucha sed, pero me di cuenta que cada cosa que sueñas realmente con el corazón, así parezca muy complicada de lograr, la puedes realizar.

Si Dios te permite soñar con cosas grandes y maravillosas esporque tienes la capacidad de lograrlas, sean cuales sean no hay límites, sólolos que tú pones en tu mente ¡agradecida con Dios siempre!

¡Vamos por metas más grandes!

¡Namasté!

Paola

Estupenda reflexión, deporte, crecimiento, desarrollo, así es la vida.

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