#AccionGlobalporAyotzinapa: La diferencia entre el Activismo de Sillon y la Desobediencia Civil

2009, era el momento en el que twitter permeaba con fuerza en diversos sectores de la sociedad mexicana, quienes lo veian como una novedosa herramienta de comunicación, más allá de una de esas “redes sociales” que hoy sirven para el chacoteo y la difusión de información incompleta.

Abril de 2009 es el mes en el que inicia el RENAUT que, como lo definiera alguien en Wikipedia, “es una iniciativa del gobierno mexicano para enfrenar, prevenir y/o atender la cantidad de delitos como secuestros o extorsiones en los que se utilicen los teléfonos celulares.”

Con el tiempo se comprobó que nada era más lejano a la realidad, además de que sus bases de datos solo sirvieron como una herramienta más para quienes hacen de la venta de información personal su modus vivendi.

A escasos días de su entrada en vígor, el debate se centraba en la confidencialidad y mal uso que se pudiera dar y se le dio, pues como sociedad expresabamos nuestro rechazo ante esta medida, la cual declaraba que registrarse era obligatorio, además de pagar la cuota correspondiente y de no hacerse así, el usuario perdería su línea el 10 de Abril de 2010.

Tras desperdiciar varias oportunidades de demostrar lo que la desobediencia civil es, en el RENAUT se encontró la ocasión, pues así como algunos optaron por registrar su línea a nombre del entonces presidente de México, otros más optamos por señalar las fallas de este sistema y negarnos a registrarnos, pues, además de exponer nuestra información personal, el uso de los fondos obtenidos por el cobro de la cuota de registro nunca fueron especificados de manera clara y concisa.

Así pues, desde varias trincheras se mostraron posturas y exhibieron puntos de vista que se hicieron llegar a senadores y diputados, más hubo un usuario en especial que lo hizo de manera clara y concisa.

Unos días antes del referido 10 de Abril, se puso como objetivo ubicar las cuentas de twitter de diputados y senadores en funciones, por lo que en los siguientes días usó su cuenta para ponerse en contacto con estos funcionarios de la siguiente manera:

“@diputadosenadordelpartidoquesea Con todo el respeto que se merece, pero ¡Chingue a su madre!”

Y así, invitando a quienes estuviesen en su timeline a que si sabían de una cuenta que no hubiese sido referida, le dieran el usuario y él haría el resto.

Los más educados respondían con un “gracias”, algunos no respondieron y, otros tantos, además de darle follow, tuvieron la atención de preguntar a que se debía tal honor.

La respuesta: Referir a alguno de los largos discursos de otros usuarios y especificar que además del mal uso de las bases de datos, no estaba claro el manejo de los fondos de la cuota de inscripción a este registro. Todo de manera razonable y dejando apertura al diálogo en 140 carácteres para evitar entrar en debates demágogos que sólo conducen a la elaboración del tan famoso y socorrido atole con el dedo.

Así bien, una vez llegada la fecha señalada como límite, los resultados de estas acciones dieron fruto cuando una mínima parte de los usuarios de telefonía celular se registró, dejando más que expresa la voluntad del pueblo.

Estas acciones motivaron a que las operadoras se ampararan ante una posible sanción por incumplimiento, lo cual ocasionó que este programa fuese abortado, entre un escándalo por el crecimiento de la extorsión vía telefónica y que la venta de estas bases de datos al público en general quedara al descubierto.

A partir de ahí, vendrian réplicas de este movimiento que fueron contrarrestadas, como el 132 y ahora la llamada #AccionGlobalporAyotzinapa, que si bien se manejan en otros términos y contextos, carecen de algo fundamental en el RENAUT: el uso de la inteligencia por encima de la acción física por no decir que se abrieron espacios para el uso de la violencia y demeritación de estos movimientos.

Es algo muy padre ver a tanta gente solidarizandose alrededor del mundo, exigiendo cosas, pidiendo a nombre de otros por la vía pacífica, pero la gran mayoría de las veces, esa no es la solución, pues hace falta más, dar una razón de peso a quien tiene la solución en sus manos para actuar conforme a la voluntad del pueblo se requiere.

Si bien se han suscitado actos de vandalismo enmedio de las marchas de la llamada #AccionGlobalporAyotzinapa y se refiere a estas como hechos aislados, el decir que no tienen nada que ver con la desaparición de los 43 es tapar el sol con un dedo, pues hay que recordar que el manejo de los individuos que operan en la Escuela Normal afectada, se conducen como lo hace un cuerpo porril, afectando negocios y civiles de su comunidad, saqueando los negocios de los que obtienen el sustento diario, además de “ocupar” propiedad privada como quien roba un auto y le dice a su legítimo propietario “es un préstamo que nunca te voy a pagar, no te enojes”.

Negar estos hechos es dar por sentado que no conocemos los orígenes del conflicto y, por ende, poco o nada habremos de solucionar.

Hace falta justicia, si, pero tambien hace falta reconocer los fallos que estamos teniendo como sociedad, pues de no ser así, sea el fallo que sea, y aún removiendo los tres poderes del estado de Guerrero y habilitando representantes interinos provenientes de otras entidades, el resultado será a favor de la injusticia, pues estaremos permitiendo que el vandalismo y saqueo al ciudadano común continúen, haciendonos cómplices de estos hechos.

Ya no estamos en 2009, y de una u otra forma, estamos todos vigilados, ya sea utilizando nuestros dispositivos electrónicos conectados a una red, o vigilados desde el cielo por drones mientras transitamos por la calle, y es ahí donde debemos entender que el cambio que queremos llegará sólo cuando entendamos y llevemos a la práctica aquello de “Con Inteligencia y Sin Violencia”.

Todos los que integramos este equipo de trabajo repudiamos la violencia, en especial aquella que se da entre mexicanos contra otros mexicanos como consecuencia de intéreses de aquellos que siendo juez y parte buscan un paliativo para mermar el descontento y dar una solución que deje satisfechos “a todos”.

Quizá la cantidad de gente sea la correcta aunque, a diferencia de 2009, quizá el esfuerzo no va por el camino que se necesita y por ende las acciones estan resultando poco efectivas, entonces pues, sin banderas partidistas, sindicalistas ni ideologías “anarquistas” o utopías socialistas…

¿Qué vamos a hacer?.

Imágen por QuetzaSoni, un drone captado en el cielo durante la marcha del 5 de Noviembre.

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