Godzilla, el Rey de los Monstruos está de regreso, teniendo una buena adaptación para el mercado anglosajón, el cual peca de protagonismo al buscar adjudicarse el rol de salvador de la humanidad, por encima de su majestad misma.
Godzilla hizo su debút en 1954 con la casa Toho como productora, cuyo estilo tiene una influencia más que notable en el diseño y trabajo de animación de esta nueva versión, en la cual no se niega ni se desmienten los sucesos del pasado fílmico del monstruo, salvo que queda más que claro que nada tiene que ver con Zilla, ni siquiera hay una canción exageradamente melosa o el capricho de algún productor de moda en su banda sonora.
Godzilla es el eje conductor de la trama, aunque no tiene un rol bien definido hasta su aparición completa a media película, con lo que la sorpresa del orígen de la amenaza, la criatura misma y el papel que juega el trabajo del personaje interpretado por Bryan Cranston hacen del desarrollo de la cinta un buen cimiento para integrar secuelas y amenazas latentes en el futuro.
Desafortunadamente, la trama se hace un tanto pesada con el desarrollo del héroe humano, una especie de GI Joe cuyo pasado está conectado con la amenaza a la humanidad, por lo que su papel es la referencia e incursión obligada del policía de la humanidad a la salvaguarda del mundo.
Si bien el Ejército de los Estados Unidos juega el papel de salvador del mundo, un punto interesante es el hecho de que la trama gira en torno al retorno al equilibrio natural, cuestionando sus formas y métodos, dejando que la naturaleza haga su trabajo, por lo que la criatura bien podría tomar en el futuro un rol similar al que jugara en la serie animada de los 70, aunque eso podría costarle su imágen de anti héroe.
Lo mejor de todo es que Godzilla tiene al fin un rival de su tamaño y es superado en habilidades, por lo que su verdadera capacidad se pone a prueba.
Quitando el hecho de que el yuesarmi continúa su propaganda mediática en la cinta para justificar su presencia armada en cualquier rincón del mundo, a la cinta le falta un poco de acción entre los monstruos, por lo que desde ya se antoja su versión en formato casero con extras y excenas eliminadas que permitan un mayor lucimiento de Godzilla.
Momentos chuscos e hilarantes no faltan, aunque mi sugerencia es esperar la secuencia en la que el grito de «¡Pepe!, ¡Pepe! ¡Se está quemando el Torito!» pudiera escucharse como fondo para romper un poco la tensión del momento y distraer al compañero de al lado de los sucesos en la pantalla.
Godzilla, un buen reinicio para la versión occidental de El Rey de los Monstruos, que si bien no es perfecta, deja un buen sabor de boca para los fans de las películas Made in Japan.
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