En tanto que en algunos países aún se discute respecto a los derechos que se generan al adquirir música en formato digital, el Reino Unido da un paso adelante al reconocer al usuario el derecho de realizar cuantas copias le sean necesarias para disfrutar de su música, ya sea como respaldo o para escucharla en cuanto dispositivo le sea posible en tanto mantengan el dominio de su copia original.
Copiar material de un streaming sin autorización o de un audio rentado aún es ilegal.

